Cambio climático: Unos dicen que sí, otros que no

En realidad todavía se desconocen los alcances reales del cambio climático: si serán tan catastróficos como unos predicen, o si, por el contrario, mucho de lo que se dice sobre el cambio climático habrá resultado exagerado. La realidad es que existen cálculos numéricos basados en modelos acerca de las posibilidades y, sobre todo, acerca del alcance de este fenómeno. Pero, como todo modelo numérico, los distintos resultados que se obtienen dependen de los números supuestos o reales que quien calcula usa en su modelo preferido. Uno de esos modelos es el utilizado por el Panel de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el resultado de las previsiones de ese Panel aparecen en el siguiente artículo: 15 consecuencias catastróficas que se avecinan por el Cambio Climático 

 Cambio Climático

Los efectos del cambio climático ya se sienten, en el mediano y corto plazo estos solo empeoran, según informes del Panel de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Intergovernmental Pannel on Climate Change -IPCC). A continuación el artículo recopila algunos de los efectos más notables del cambio climático. Los más preocupantes son los cambios en la fisonomía terrestre con inundaciones, sequías, aumento del nivel del mar, grandes poblaciones desplazadas, modificación en la mecánica de expansión de enfermedades, bajas en la producción de alimentos, cambios edáficos profundos, aumento de las hambrunas, etc. Los resultados numéricos del estudio del IPCC son, en realidad, preocupantes.

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Comentario del Editor:

Como este Editor ha mencionado en otras ocasiones en esta página, la discusión sobre el cambio climático está sujeto a fuertes tironeos entre quienes defienden y quienes minimizan el fenómeno. En realidad, y como tantas otras cosas en el mundo de hoy, los temas ecológicos, sobre todo si son significativos, son rápidamente cooptados por posiciones ideológicas y políticas antagónicas.

Quienes subrayan lo nefasto de algunos fenómenos que ocurren en la Tierra apuntan a culpar al creciente consumo de combustibles fósiles para generar la energía necesaria para sostener un consumismo exagerado, necesario para aumentar incesantemente las utilidades de las corporaciones. En última instancia, un trasfondo con un cierto aroma anticapitalista ataviado con vestidos altruistas.

 Mientras, en el otro campo se menciona la necesidad de no limitar la producción industrial a fin de dar satisfacción a las ambiciones naturales de progreso de los individuos, minimizando que lo hace a costa de esquilmar la Tierra y destruir el ambiente, y escondiendo el hecho de que, a lo que en realidad y por debajo apunta, es a movilizar al máximo la circulación del dinero – por supuesto para beneficio no exclusivo pero preponderante del capital.

 Otra vez una posición hegemónica disfrazada de buenas razones. En resumen, estamos ante el viejo y nefasto tironeo entre izquierdas y derechas. Lamentablemente el hombre parece estar todavía lejos de la madurez necesaria para cooperar en lugar de competir. Lo vemos, entre otras cosas, en el deporte donde, bajo la excusa de superar los niveles de perfección alcanzados por el hombre, lo único que se busca es competir, aniquilar al contrincante. (Y, si es posible, movilizar de paso fortunas en esfuerzos improductivos). Formas disimuladas de guerra que es el instinto de ese animal Darwiniano que en algún momento de la historia ganó el uso de la razón, pero  no para completar la obra de Dios en el mundo sino para conquistar el territorio del poder y de la tierra en manos de su … ¿semejante?

 Si pudiéramos sentarnos a intercambiar civilizada y racionalmente datos y razones acerca de lo que estamos haciendo con este mundo sintiéndonos dispuestos a evaluar las razones en base al costo/beneficio de cada una de ellas, para luego hacer un balance “win-win” (ganar – ganar), otra sería la situación. Y hacerlo en base a reconocer que lo que gano yo no es en detrimento de lo que gana el otro, sino que lo que yo sacrifico redunda en beneficio sí, efectivamente, del otro, pero no solo del otro, sino de ambos, porque si perdemos esta “nave” que la humanidad llama su casa, qué territorio nos quedará para pelear?

Sobre Jorge Casale 211 Artículos

Ingeniero Químico, Univ. de Buenos Aires

M.S. en Tecnología de Alimentos, Univ. de Georgia, EEUU

Miembro del Comité de Normas, IFOAM (Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica)

Miembro Fundador MAPO (Movimiento Argentino para la Producción Orgánica)

Editor del blog sobre producción orgánica y sustentabilidad: www.allorganics21.blogspot.com

Ex-Director Técnico CITIL (Centro de Investigaciones de Tecnología Láctea) y Ex. Coordinador Centros de Investigación, INTI, Argentina

Primer productor y exportador argentino de prendas para bebe en algodón orgánico.

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