Combustibles fósiles vs. Energías renovables: una cuestión eminentemente económica

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En 1907 perforando el suelo en la Patagonia Argentina – se dice que para encontrar agua – se encontró petróleo. Desde entonces el país ha ido pasando por ciclos de abundancia y escasez de energía, mayoritariamente fósil, y en la última década el deterioro de la autosuficiencia energética ha alcanzado niveles francamente alarmantes. Se han estado importando grandes cantidades de combustibles fósiles (petróleo y gas) que contribuyen a agravar los déficits de reservas financieras hasta alcanzar mínimos inéditos.

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La explotación petrolífera requiere de grandes inversiones, sobre todo cuando las reservas de petróleo se van acabando y hay que perforar más y más profundo, atravesando lechos geológicos más y más difíciles.

En estas circunstancias los neófitos en el tema petrolero nos enteramos de que el descubrimiento de la inmensa zona de esquistos petrolíferos habría transformado a la Argentina en la tercera o cuarta reserva mundial de gas de esquistos. Y esto produjo una revolución político-económica que trastocó todo el esquema energético vigente hasta el momento – lo que nos recuerda lo ocurrido en el lejano oeste norteamericano y en Alaska cuando los descubrimientos de yacimientos de oro trastocaron la mente de millones de norteamericanos en siglos pasados.

La urgente necesidad de equilibrar la balanza energético-financiera y el resurgimiento de ilusiones nacionalistas típicas de tiempos no muy lejanos llevó a que nuestro país se lanzara a concertar acuerdos aún no completamente aclarados a fin de crear la energía y las divisas necesarias para tratar de normalizar la situación.

Mientras todo esto ocurría, el mundo seguía andando. En los EE.UU. florecía el fracking que enriquecía a las poblaciones locales a raíz de que, en ese país, el dueño de los recursos no es el estado sino los particulares, lo que favorece a las inversiones, utilidades y, por lo tanto, a la incentivación económica.

Hubieron en ese país grandes conflictos entre ambientalistas – muy probablemente no propietarios de terrenos donde practicar el fracking – y los dueños de esos terrenos que se enriquecían rápidamente, enriqueciendo al mismo tiempo a toda la actividad económica de la ciudad, desde supermercados a hoteles, estaciones de servicio, almacenes de ramos generales, y hasta a las iglesias locales!

Pero la abundancia de las producciones tanto de petróleo como de gas de esquisto hizo que el precio del barril de petróleo y, especialmente el del gas, cayeran estrepitosamente.

Así, muchas de las perforaciones profundas de petróleo en los EE.UU. están hoy inactivas y los planes de nuevas explotaciones de gas por fracking están siendo reducidos radicalmente. En un reciente artículo en SustainableBusiness por Rona Fried la autora dice: “ Mi primera reacción a las novedades fue una de miedo – cuan prontamente los bajos precios del gas en los expendedores o en la calefacción hogareña van a llevar a aumentar nuevamente su uso incontrolado? Y cuán rápidamente las inversiones en energía renovable colapsarán porque no puedan competir con combustibles fósiles baratos?”

No obstante, dice el citado artículo que mientras el precio del barril no caiga de los US$ 60-80, si bien desactivará los grandes planes de inversión petroleros, todavía sería suficientemente alto como para seguir incentivando los desarrollos de energía limpia y manteniendo bajo control el consumo descontrolado de energía fósil.

Cómo influirá todo esto en la política energética argentina? Se han cerrado convenios con petroleras como la Chevron que algunos tildan de leoninos bajo la ilusión de los enormes beneficios que brindaría el fracking, ahorrando las divisas para la importación de gas licuado y otros combustibles y hasta produciendo ingresos por eventuales exportaciones.

Pero si el negocio petrolero y gasífero continúa depreciándose, cuál será la reacción de los incipientes negocios en la explotación del yacimiento de Vaca Muerta y otros en el sur y las consecuentes reversiones del equilibrio de divisas. Y también el valor relativo de las concesiones que, si bien hoy justifican los poco brillantes términos de los acuerdos, irán deteriorándose a medida que el precio del barril (o del BTU de gas) continúe depreciándose.

Y tengamos en cuenta que hasta aquí no hemos dicho nada sobre el problema ecológico tanto de la explotación como del consumo de combustibles. El fracking es un método muy controvertido por una serie de razones. Y si bien no podemos justificarlo desde el punto de vista ambiental y de sustentabilidad, las condiciones económicas tanto nacionales como internacionales juegan un importante papel en la ecuación costos/beneficios para poblaciones mundiales incesantemente crecientes. En estas circunstancias la ecología quizás tenga que ceder algo de terreno a la imperiosa necesidad de energía y de divisas. No olvidemos el viejo refrán: “a la fuerza ahorcan”.

Sobre Jorge Casale 211 Artículos
Ingeniero Químico, Univ. de Buenos Aires M.S. en Tecnología de Alimentos, Univ. de Georgia, EEUU Miembro del Comité de Normas, IFOAM (Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica) Miembro Fundador MAPO (Movimiento Argentino para la Producción Orgánica) Editor del blog sobre producción orgánica y sustentabilidad: www.allorganics21.blogspot.com Ex-Director Técnico CITIL (Centro de Investigaciones de Tecnología Láctea) y Ex. Coordinador Centros de Investigación, INTI, Argentina Primer productor y exportador argentino de prendas para bebe en algodón orgánico.

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