Orgánicos vs. Distancia

Imagen: staticflickr.com

La remanida discusión entre la producción orgánica a escala y los puristas orgánicos tiene dos aspectos: por una parte, cultivar orgánicamente superficies de tierra mayores al fondo de la casa es un despropósito porque va en contra de los principios orgánicos; por otra parte aquellos que quieren hacer llegar los beneficios de la alimentación orgánica a un mayor número de personas, tiene más de un aspecto digno de discusión. Uno de estos aspectos es la cuestión de la distancia entre la fuente de producción y el mercado consumidor.

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Un reciente estudio del Ministerio de Alimentos y Asuntos Rurales de Ontario (Canada) sobre la aceptación de distintos tipos de alimentos tales como alimentos funcionales, alimentos orgánicos y alimentos con perspectivas sociales, y diversos atributos de esos distintos tipos de alimentos como el método de producción, precio, distribución, canales de venta y distancias entre la producción y el punto de venta sugirió que de esos atributos los dos más significativos en decidir la opción de compra de los consumidores fueron: en primer lugar – y no sorpende – el precio; y el otro la distancia entre la producción y el punto de venta.

Desde luego, transportar alimentos por mayores distancias tiene una componente ambiental innegable. Los mercados afluentes no quieren ni pueden resignar el consumo de productos de fuera de su zona de producción aunque el producto tenga que cruzar el océano. Pero al mismo tiempo, aquellos orgánicos puristas que reniegan de la magnitud del transporte porque implica un mayor gasto de energía, olvidan otro de los aspectos inseparables de la filosofía orgánica: los quebrantos sociales que implicaría para los países pobres el que se cancelaran las importaciones de los frutos tropicales o los granos que otras regiones producen en cantidades necesarias satisfacer el mercado o para hacer funcionar sus molinos harineros.

Podemos comprender y aplaudir que el consumidor Canadiense prefiera consumir alimentos orgánicos producidos en una granja cercana antes que los producidos y transportados del otro lado del continente. Pero de llevar las cosas al extremo – y no un extremo muy lejano – difícilmente podrían satisfacer su consumo de café, bananas o piñas si no las transportaran desde Centro América. Y cuáles serían las consecuencias para los agricultores de esas regiones u otras geográfica y climáticamente similares de África o el Pacífico, de la decisión de ser puristas económicos y gastronómicos si se dejara de importar esos productos.

Obviamente, la vida es complicada y frecuentemente nos pone frente a alternativas ante las cuales es difícil optar. Consumir local está muy bien, cuando se puede. Pero dejemos de rasgarnos las vestiduras por el consumo energético del transporte en aquellos casos en que existen otros factores sociales, humanos o aún de mercado que justifiquen opciones más lejanas.

Fuente:  Whither Local Food: How context matters in the local food discussion, by John Cranfield, Kelvin Tsang and Yihong Zheng, University of Guelph, Canada.

Sobre Jorge Casale 211 Artículos
Ingeniero Químico, Univ. de Buenos Aires M.S. en Tecnología de Alimentos, Univ. de Georgia, EEUU Miembro del Comité de Normas, IFOAM (Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica) Miembro Fundador MAPO (Movimiento Argentino para la Producción Orgánica) Editor del blog sobre producción orgánica y sustentabilidad: www.allorganics21.blogspot.com Ex-Director Técnico CITIL (Centro de Investigaciones de Tecnología Láctea) y Ex. Coordinador Centros de Investigación, INTI, Argentina Primer productor y exportador argentino de prendas para bebe en algodón orgánico.

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