Pelea legal contra transgénicos en los EE.UU.

Imange: ibtimes.com

Los problemas legales en la América del Norte por los transgénicos no ceden. Por una parte siguen en juicio algunos productores de Canadá por parte de MONSANTO por la detección de granos con eventos transgénicos y que el gigante de la modificación genética considera fraudulenta.

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La realidad es que tanto la contaminación por mezcla accidental de granos transgénicos en lotes no transgénicos – y luego su multiplicación durante la siembra – como la imposibilidad de prevenir cruzas por el transporte de polen con eventos definidos por el viento o los pájaros, es muy difícil de evitar, sino imposible.

A este problema se suma el daño comercial, debido a que ciertos países no permiten la importación de granos con modificaciones genéticas no autorizadas. Tal el caso mencionado por varios artículos comentados por Ignacia Guzmán.

Productores agrícolas norteamericanos demandan a la Syngenta acusándola de destruir el mercado Chino para las exportaciones estadounidenses de maíz debido al maíz MIR162 de esa multinacional. (ver artículo en inglés)

Un reporte de Reuters/Gary Cameron dice que en el estado de Maryland, un puñado de agricultores están demandando al gigante GM, Syngenta, alegando que sus nuevos productos están destruyendo el mercado de exportación.

En otro artículo se comenta que Agricultores norteamericanos en tres estados (Iowa, Nebraska, Illinois) están demandando colectivamente a Syngenta AG por billones de dólares, alegando que la compañía dañó los mercados de maíz de USA cuando liberó la nueva cepa GM de maíz transgénico que aún no fue aprobada por las autoridades chinas.

La variedad cuestionada, el Agrisure Viptera, también conocida como MIR162, es una semilla de maíz que está modificada para proteger contra los insectos tales como el barrenador del maíz y el gusano de raíz del maíz. La variedad está aprobada para su producción en EE.UU., pero los reguladores chinos no han dado la luz verde, y han rechazado más de 2.000 toneladas de importaciones de maíz este año.

Las demandas son monstruosas: uno de los demandantes lo hace por U$S 1.000 millones y hay otras aún mayores .Otros demandantes declaran que ni siquiera usan maíz GM, pero han sido afectados debido a la liberación de maíz Viptera de Syngenta en el suministro de maíz y semillas de maíz.

Mientras que esta variedad de maíz específica fue plantada solo en alrededor del 3% de los acres de EE.UU., no hay forma de asegurar “que cualquier embarque de maíz de EE.UU. no se encuentre contaminado con cantidades residuales de MIR162,” de acuerdo a una de las demandas colectivas.

La National Grain and Feed Association habría dicho que este año que las exportaciones de maíz de EE.UU. a China fueron de solo 171.000 tons entre enero y abril, un 85% menores a las del mismo período del año anterior.

Por su parte Syngenta minimiza la importancia de la venta a China, asegurando a los agricultores que “la vasta mayoría del maíz producido en los EE.UU. se usa domésticamente”. Pero El U.S. Department of Agriculture, sin embargo, en su página web declara que EE.UU. exporta 20% de su cosecha de maíz y los demandantes acusan, por lo tanto, a Syngenta de tergiversación.

Obviamente la coexistencia de transgénicos y no transgénicos es extremadamente difícil. A pesar de que los productores GM sugieren que es posible dicha convivencia, los agricultores orgánicos de Europa insisten con el mayor énfasis que esa convivencia es imposible. O, más bien, que ella no debiera ser admitida.

No podemos dejar de tener en cuenta, sin embargo, que hoy en los EE.UU. esa convivencia se da de hecho para desmedro de la producción orgánica y la no transgénica, ya que no hay prácticamente cultivo extensivo que pueda asegurarse que no sea mayoritariamente transgénico. Y no hay dudas de que la agricultura transgénica crece aceleradamente y con las mencionadas dificultades de convivencia. Una de las razones falaces de quienes se oponen al rotulado de alimentos con componentes transgénicos es, precisamente, que hoy prácticamente todo el alimento que se consume en los EE.UU. tiene por lo menos algún componente transgénico debido a la generalizada contaminación con los mismos por la inevitable convivencia de los genes con eventos definidos. Y esta es también la razón por la que las normas orgánicas prohíben declarar “libre de transgénico”, ya que no hay forma de asegurar la no existencia de contaminación cruzada involuntaria a nivel de sensibilidad del ensayo de detección de algún porcentaje ínfimo de elementos transgénicos presentes en el ambiente.

Sobre Jorge Casale 211 Artículos
Ingeniero Químico, Univ. de Buenos Aires M.S. en Tecnología de Alimentos, Univ. de Georgia, EEUU Miembro del Comité de Normas, IFOAM (Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica) Miembro Fundador MAPO (Movimiento Argentino para la Producción Orgánica) Editor del blog sobre producción orgánica y sustentabilidad: www.allorganics21.blogspot.com Ex-Director Técnico CITIL (Centro de Investigaciones de Tecnología Láctea) y Ex. Coordinador Centros de Investigación, INTI, Argentina Primer productor y exportador argentino de prendas para bebe en algodón orgánico.

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