Reflexiones sobre Lima COP-20

Imagen: noticiassin.com

Si bien el mundo pareció sentirse aliviado cuando al final de muchas horas de reunión y a duras penas se acordó un texto sobre el Cambio Climático que permite, teóricamente, sortear obstáculos en el camino a la Cumbre del Clima de París en el 2015, a medida que se reflexiona sobre estos resultados surge menos optimismo acerca de que sus expresiones sean algo más que buenos deseos. Lo comprometido en Lima fue poco y débil, con muchos términos ambiguos y más promesas que verdaderos compromisos. No obstante se pudieron identificar abiertamente los principales desacuerdos – mitigación vs. adaptación – los que deberán ser discutidos y acordados en París 2015 si se quiere superar una debacle climática.

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Del 1 al 14 de Diciembre ppdo. se llevó a cabo en Lima, Perú, la Vigésima Conferencia sobre Cambio Climático y la 10ª conferencia de las Partes del Protocolo de Kyoto, organizadas por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Paralelamente al evento se realizó la alternativa Cumbre de los Pueblos del 9 al 12 de diciembre. El 23 de septiembre se había llevado a cabo la cumbre presidencial del cambio climático con la participación de más de 120 jefes de estados y líderes mundiales que asimismo contó con movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales. En esta última reunión se habían alcanzado coincidencias muy esperanzadoras, particularmente el acuerdo entre los EE.UU. y China, por el cual el primero se comprometió a reducir sus emisiones del 26%-28% en 2030 con respecto a los niveles del 2005, mientras que China se comprometió a limitar su pico de emisiones de CO2 antes del año 2030 y consumir el 30% de energía primaria limpia para ese año. Otros países firmaron compromisos diversos como aportes financieros al Fondo Verde y otros reducir la velocidad de deforestación, aportes tecnológicos para la adaptación al cambio climático, etc.. Por su parte, la Unión Europea se comprometió a reducir el 40% de esos gases en 2030 con respecto al año 1990, y que el 27% de la producción energética proceda de fuentes renovables y con mejor eficiencia.

Estos acuerdos, ciertamente inéditos – aunque disímiles en magnitud – despertaron esperanzas sobre los resultados que se obtendrían en la reunión de Lima COP-20.

Sin embargo dada la complejidad de las negociaciones, estas se empantanaron y amenazaron con un rotundo fracaso, hasta que la habilidad y la decisión del Coordinador Peruano logró una declaración de compromiso que, por lo menos, deja abierto el camino a otras negociaciones a llevarse a cabo en la Cumbre París 2015.

Según un completísimo informe por parte del Servicio Informativo sobre Negociaciones Relacionadas con el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible (ver aquí) uno de los escollos más fuertes fue la cuestión de la paridad legal entre mitigación y adaptación, por un lado, y la mitigación y los medios financieros o de otro tipo de apoyo, por el otro.

Los países en desarrollo alertaron reiteradamente contra un enfoque para las Contribuciones Nacionales (INDC) “centrado en la mitigación, e instaron a que se reflejen de manera equilibrada la adaptación y los medios de ejecución, y que la provisión de financiamiento ocupe el centro del escenario. Los países desarrollados, interpretaron que la mitigación debía ser el único componente de las contribuciones nacionales previstas, mientras que los países en desarrollo insistieron en la necesidad de incluir a la adaptación y los medios de ejecución -con los países en desarrollo proporcionando información sobre sus necesidades en términos de medios de ejecución, y los países desarrollados dando información sobre sus contribuciones financieras, como condición previa para la acción reforzada de los países en desarrollo.

Ya desde 1990 se acepta que la responsabilidad por el cambio climático es común, pero diferenciada. Y, por ejemplo, se insinúa que si bien los países desarrollados serían quienes tendrían que llevar el peso de la mitigación del cambio climático – ya que son los que, se repite con liviana frecuencia – son los más contaminantes, ocurre que China, India, Brasil, México y Corea del Sur contaminan mucho más que la Comunidad Europea. Pero nunca se pudo rever seriamente este punto. Será difícil lograr acuerdos si los países no explican con claridad qué es lo que van a hacer, en primer lugar, en materia de mitigación. Pero aún cuando esto se lograra, faltará todavía tomar en cuenta cómo se va a manejar el tema de la adaptación al cambio climático.

El científico argentino Osvaldo Canziani(1) opina que esta es la parte más álgida de las discusiones. Los desarreglos climáticos como inundaciones, sequías, tsunamis, huracanes, son cada vez más evidentes y de mayor intensidad, y que son necesarias, aparte de las medidas de mitigación sin las cuales la situación sería cada vez peor, acciones decididas de adaptación a lo que ya ocurre y es prácticamente irreversible. Por ello, han empezado a surgir organizaciones que estudian conceptos como los de adaptación y resiliencia de las regiones y ciudades para defenderse de los extremos climáticos. El Dr. Canziani propugna con firmeza “empezar a mirar a la naturaleza como sujeto de derecho”. Y que esto es especialmente así en la situación actual en la que “los que siguen negando la realidad del cambio climático lo hacen por motivos económicos”. El científico hace una pregunta punzante: “De qué manera sentarse a dialogar con una potencia que vende petróleo?” Entran aquí en juego la moral y la ética del ser humano. Y es cuando la sólida posición del Dr. Canziani de “empezar a mirar a la Naturaleza como sujeto de derecho” cobra toda su dimensión ineludible.

Finalmente, en Lima y como solución de compromiso entre estos los puntos de vista –mitigación y adaptación – se emitió el Llamado de Lima para la Acción por el Clima que invita a las Partes a “considerar la inclusión de” un componente de adaptación en sus INDC, lo que refleja un amplio consenso en cuanto a que las medidas de adaptación requieren ser fortalecidas junto con las de mitigación.

El Llamado de Lima para la Acción por el Clima cumple con éxito el mandato de identificar la “información que las Partes proporcionarán al presentar sus contribuciones”, ya que hace referencia a información cuantificable, periodos de tiempo, cobertura, supuestos metodológicos y una evaluación subjetiva de la equidad y ambición. Sin embargo, al afirmar que las INDC “pueden incluir, según corresponda, entre otras cosas”, estos diversos aspectos, el texto no establece un nivel mínimo de tipos comunes de información que todas las Partes deben comunicar, lo que reduce significativamente la posibilidad de que sean comparables, y sume significativamente a las contribuciones.

A pesar de estas diferencias y dado el positivo “Espíritu de Lima” que se caracterizó por un intercambio abierto de opiniones y una transparencia que persistió durante toda la conferencia, estos desarrollos quizás hayan logrado “elevar el techo” de la ambición previa a 2020, y por lo tanto reconstruir parte de la confianza y fe en el difícil año que queda por delante.

Visto lo anterior, ¿Qué se puede esperar de la próxima cumbre de París del 2015? Mientras no se logre encontrar una salida superadora a la cuestión de las responsabilidades comunes pero diferenciadas, es poco lo que podemos esperar de cualquier otra cumbre que quiera discutir no solo la realidad del cambio climático sino también, y en especial, qué hacer con él. Las conferencias internacionales tienen la gran ventaja de permitir un diálogo, aunque este sea aparentemente entre sordos. El costo de esas reuniones es muy alto. Para la de Lima se movilizaron 11.000 participantes, entre ellos 6300 funcionarios intergubernamentales, 4.000 representantes de órganos de las N.U., organizaciones intergubernamentales y de la sociedad civil, y 900 miembros de medios de comunicación, la mayoría de los cuales debieron ser transportados miles de kilómetros desde los cuatro puntos cardinales del mundo. El costo no solo económico, sino, y en especial, en huella de carbono, merecía resultados más concretos y esperanzadores. Pero vale la pena esforzarnos en un enfoque positivo sobre lo hecho y que el mismo inspire a los negociadores a “empezar a mirar a la Naturaleza como sujeto de derecho”, como dice Canziani.

(1) Entrevista del Dr. Osvaldo Canziani a La Nación (Enfoques), 28 de Diciembre del 2014.

Osvaldo Canziani, Dr. En Meteorología, profesor de física, ex copresidente del Grupo de Trabajo II focalizado en Vulnerabilidad, Impactos y Adaptación al Cambio Climático, del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)

Sobre Jorge Casale 211 Artículos
Ingeniero Químico, Univ. de Buenos Aires M.S. en Tecnología de Alimentos, Univ. de Georgia, EEUU Miembro del Comité de Normas, IFOAM (Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica) Miembro Fundador MAPO (Movimiento Argentino para la Producción Orgánica) Editor del blog sobre producción orgánica y sustentabilidad: www.allorganics21.blogspot.com Ex-Director Técnico CITIL (Centro de Investigaciones de Tecnología Láctea) y Ex. Coordinador Centros de Investigación, INTI, Argentina Primer productor y exportador argentino de prendas para bebe en algodón orgánico.

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